quinta-feira, 22 de outubro de 2015

OMI un carisma esencial


Respondo con verdadero gozo a esa insistencia y confirmo la necesidad de este ministerio en todas las Unidades de la Congregación. Prometo ofrecer todo mi apoyo y el del Gobierno Central y de la Administración General a todos los que se comprometan a invitar a los jóvenes a ser Misioneros Oblatos de María Inmaculada, Hermanos y sacerdotes. 
Lo hago, no sólo porque me preocupa la disminución de miembros en la Congregación, sino también y sobre todo, porque he visto lo que somos en la Iglesia y lo vital que es nuestra presencia para los pobres. Estamos animados por un carisma que es único y especial en la Iglesia, que nos acerca mucho a los pobres, a los marginados, a los olvidados, a la gente que la sociedad ignora y a gente que no se siente aceptada en la Iglesia. Nosotros mostramos al mundo un rostro de Jesús muy humano, lleno de compasión y solidaridad. Me atrevería a decir que nuestro carisma se sitúa en el corazón de la Iglesia y, por eso mismo, en el corazón del mismo Evangelio.
 Sería una negligencia si no continuamos, de modo entusiasta y audaz, a invitar a los jóvenes a que vivan como religiosos consagrados y misioneros, sacerdotes y Hermanos, dentro de nuestro carisma. ¿Acaso no ha cautivado al mundo el Papa Francisco, haciendo lo que los Oblatos han hecho durante  años?
Carta del Superior General, P. Louis Lougen, OMI                            

(Con ocasión de la solemnidad de la Inmaculada Concepción, 8 de diciembre de 2013)